¡Apostemos a nuestra fuerza interior común!

 

 

 

 

« Cada Ser humano nace de la matriz biológica natural de su especie, a través del encuentro particular de sus padres. Pero luego, su materialidad original puede ser trascendida tanto mejor que su lazo parental directo puede ser reforzado por otro lazo, supra-parental, creado cuando su espíritu comprende que la Humanidad es una supra-familia común de todos los Seres humanos, que puede actuar de manera protectora y constructiva para la felicidad de todos, si es bien organizada, y no impedida.

Cada Ser humano puede entonces, en cambio, amar y proteger esta Humanidad, con empatía, como lo hace para cualquier otro ser caro, de quien depende y quien depende de él.

Y con o sin trascendencia sentida, puede también situarse en su medioambiente, y extasiarse a razon justa con ciertos aspectos de la gran dinámica universal, donde la potencia evolutiva excepcional de su especie es un fenómeno notable, que debe ser reforzado para nada menos que su supervivencia.

Esta relación supra-familiar extendida, atada a las necesidades de nuestra evolución, es una base fuerte del eco-humanismo, del cual alimenta la espiritualidad dinámica, para ir al encuentro de un "más allá" y de un futuro cuyo carácter de eternidad ya es asumido, a su manera, por la autoperpetuación colectiva cada vez más inteligentemente proactiva de nuestra especie-familia.

Proactiva, en la medida en que la exploración de los misterios de nuestro medio ambiente universal puede hacerse por una Humanidad lúcida, y capaz de ser bastante amada por todas sus partes para sacar de allí de qué voluntariamente superar los azares de su destino, con la fuerza organizada incommensurable de una gran familia solidaria en la cual cada niño, feliz y orgulloso de vivir allí, está dispuesto a proteger lo, y los, que quiere, y a contribuir al mejoramiento de lo que les hace vivir todos.

Es tal sociedad, y el gran proyecto de civilización que conduce a eso, que persiste valientemente en promover el eco-humanismo, en un movimiento natural muchas veces milenario que nada todavía pudo parar, donde su dinámica espiritual particular, reforzada y mejorada sin interrupción, se confirma como la más capaz de sostener el desarrollo y la supervivencia de la Humanidad, en un medio ambiente universal donde ninguna otra fuerza o entidad no hará mejor para ella que sus propios niños bien educados. »

 

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